miércoles, 22 de agosto de 2012

CONSUMO PARTE 2


A pesar de todo, Wascarrechu se vio obligado (por última vez se dijo así mismo) a utilizar el mechero y las piedras encendedoras una vez más, ya que las palomas no conocían el hogar de su amigo Pincherectus y por lo tanto no eran capaces aún de llevar el mensaje. Cogió un par de troncos secos, colocó el mechero y comenzó a frotar una y otra vez las piedras, pero su impaciencia y ansiedad le impidieron continuar con el mensaje de humo, “esto es de la edad de piedra, yo soy parte de la modernidad” pensó y pateó a un lado los troncos secos. Sus manos estaban completamente negras por las piedras y el mechero, por lo que se escupió y froto ambas manos con el waype que llevaba puesto para cubrir su torso superior, se colocó el abrigo de alpaca, metió con cuidado los tabloncitos de madera en un bolsillo del abrigo y con la otra mano cargó rápidamente la jaula con las palomas, que dicho sea de paso estaban algo alborotadas, para finalmente salir a buscar al pezuñento de su amigo. Fuera la calle estaba desierta y Wascarrechu no quería llamar la atención con su nuevo pDO 2.0a, por lo que inteligentemente metió la jaula dentro del abrigo. Aunque la ubicación de la jaula le restaba algo de movilidad y ciertamente le daba un aspecto bastante cómico al caminar, se sentía de esta forma más seguro y emprendió así la búsqueda de un jinete de transporte en burro que lo pudiera llevar a su destino. Se cruzó con un par de jóvenes un tanto mal aspectosos, de nariz puntiaguda y ojos desafiantes, indudablemente pretendían robarle su nuevo pDO. Sin embargo no contaban con la astucia de Wascarrechu que sagazmente logró cruzar la calle alejándose rápidamente de sus enemigos que lo miraron un tanto extrañado por su raro caminar y el prominente objeto que llevaba dentro de su abrigo el cual rebotaba a cada paso del joven. “Misios desgraciados“ se dijo, y luego dudó si realmente eran ladrones o acaso su cómico aspecto había llamado la atención, poco le importaba y agradeció al Dios Sol cuando pasó un jinete de transporte en burro. El jinete, algo subido de peso y con la frente sudorosa y el pelo tieso, pretendía cobrar una cantidad muy superior a lo que Wascarrechu consideraba un precio junto. Además no tenía mucho dinero, casi todo lo había gastado en su nuevo aparato tecnológico, lo que le hizo notar la incomodidad que le causaba la jaula de la cual al parecer chorreaba cierto liquido caliente. Dejó de prestar atención en estos pormenores y continuó negociando con el obstinado jinete gordo, que finalmente y luego de varios minutos de tensión, accedió a llevarlo donde Pincherectus por dos semillas menos de las que había propuesto inicialmente, un éxtio. La noche era un triunfo tras otro para Wascarrechus, aunque el transporte era un tanto incómodo y el burro era bastante lento, las semillas ahorrados podían ser luego empleadas en licor de cactus, su trago favorito.
 
Cuando llegó quiso saltar inmediatamente la cerca de madera de la casa de su amigo, algo que hacía normalmente con facilidad, pero la jaula le era terriblemente molesta, no había forma de conseguir pasar. Por lo que estuvo nuevamente obligado a usar el cochino mechero para llamar a su amigo, definitivamente estaba seguro que ésta era la última vez que lo usaría. Como no encontró buena madera, reunió un montón de hojas las cuales acomodó con gran habilidad y destreza bajo el mechero permitiéndose un pequeño espacio para prenderlo con las piedras encendedoras. “Soy un genio” pensó y las ruidosas palomas revoloteaban en su jaula, al mirarlas exclamó para si mismo “que útiles hubieran resultado ser en este momento” y se sacó el abrigo para hacer las antiguas señales de humo que tan molestas le resultaban. La temperatura era baja y no perdió tiempo en hacer su mensaje agitando su abrigo con sumo cuidado: “Ábreme manito, me pelo de frió”. El viento hizo estragos en su mensaje, la “f” voló un poco hacia el norte y se llegaba a leer “Ay hermanito, de tu pelo me río”. “Bueno ya está, algo se lee y pronto Pincherectus vendrá”, pensó y volvió a colocarse el abrigo notando que estaba algo húmedo y oloroso, “fueron las palomas, se han cagado, malditos bichos endemoniados” gritó con amargura y juró no volver a llevar la jaula dentro del abrigo jamás. Pasaron varios minutos hasta que Pincherectus salió algo extrañado de su casa buscando lo que se estaba quemando en su cerco. Llevaba un traje de vicuña blanco de lo último en la moda del Tawantinsuyo y su acostumbrada peluca. Se sorprendió al encontrarse con Wascarrechu y luego de abrir la puerta del cerco, apagaron juntos la fogata y caminaron hacia la casa. 

-PINCHERECTUS

CONSUMO PARTE 1


Finalmente lo había conseguido. Luego de contar reiteradas veces sus semillas de ichu doradas y plateadas, sus dientes de vicuña y algún otro pestilente bien que tenía guardado en su mugriento y desgastado bolso, había podido comprar lo que para la sociedad del Tawantinsuyo era la modernidad. Si bien es cierto que algunos mercaderes de la capital y otros personajes importantes del pueblo ya lo tenían (inclusive desde la cosecha de trigo anterior a la que pasó) y a pesar de que existían rumores sobre una nueva y más sofisticada versión; para Wascarrechu, el sistema de comunicación “Palomas Delivery de Ordenes 2.0a” (comúnmente abreviado como pDO) significa el futuro, el poder tener la última tecnología, avances de la ciencia y domesticación de animales en sus manos.
 
Al tener al pDO en su poder, Wascarrechu se llenó de entusiasmo. Atrás había quedado el antiguo, casi  obsoleto y tedioso sistema de comunicación por mensajes de humo, junto a todos los molestos inconvenientes que éste llevaba. “¿Quién quiere andar con un mechero y dos piedras encendedoras por el pueblo, buscando un lugar sin viento y leña fresca donde prender una fogata?” solía preguntarse ahora y con una pequeña y ridícula risa malévola recordaba ahora todos los inconvenientes que había tenido con las señales de humo, especialmente el hecho de tener la paciencia y fortuna de que el pezuñento al cual se le está enviando el mensaje se encuentre mirando al cielo justo en ese maldito momento, antes de que las nubes y el viento estropeen el mensaje. Sin duda, los que mantenían este “forma” de comunicarse eran unos pobres diablos estancados en la mediocridad, resultaban un atraso para la sociedad, concluía orgulloso Wascarrechu y la pequeña risita idiota se tornaba en una carcajada infernal. Con estos pensamientos iba descubriendo su nuevo aparato que incluía los pequeños y frágiles tablones de madera para tallar los mensajes y la bonita jaula con todas las palomas.
 
Escupió sobre la tierra y mientras contaba atenta y cuidadosamente cada una de sus palomas, reflexionó sobre los posibles problemas de su pDO 2.0a  que algunos amigos le habían descrito, ya que además de tacaño era un muchacho precavido. Es cierto que este nuevo sistema tenía algunos inconvenientes pensaba y luego tuvo la torpeza de romper en dos un pequeño tabloncito de madera sobre el cual debía escribir los mensajes, no importaba pensó, tengo 499 más, sin dudas las ventajas eran incalculables. El principal problema consistía en las palomas, según le habían contado, éstas solían perderse o eran flojas y no llegaban a su destino. Además de que resultaba realmente incómodo tener que pasearse por la ciudad con una jaula repleta de aves bulliciosas y cagonas, sin tener en cuenta la dificultad de tallar los mensajes en los minúsculos y poco prácticos tabloncitos de madera que ocasionalmente dejaban caer en pleno vuelo las estúpidas palomas necias. Pero nada de esto podía desanimar a Wascarrechu, el pDO era el presente, la modernidad, la innovación y el futuro y con algo de práctica lograría amoldarse, adaptarse y pronto dominar este nuevo sistema que en definitiva, pensaba, mejoraría notablemente su calidad de vida. Pronto saldría una nueva versión 2.0b o 3.0 y las palomas dejarían de ser tan tontas, “Definitivamente, el pDO es una maravilla!!!” Exclamaba con felicidad y su rostro mostraba orgullo y alegría..

-PINCHERECTUS

lunes, 4 de junio de 2012

Erase una vez, un par de pezuñentos del buen vivir, expectantes de la vida dentro de una esfera llena de globos desinflados y charquis colgantes. Erase una vez un inframundo lleno de serpientes y sirenas de medio pelo, tratando de lucirse dentro de una pocilga pestilente. Erase una vez un par de potentados del imperio incaico, juntos pero no revueltos, tratando de crear ideas revolucionarias, experimentando con la flexibilidad de las notas y escribiendo letras sin sentido pero con bastante acogida. Era como vivir en un mundo totalmente idiotizado que aceptaba cualquier tipo de comentario y mostraba una sonrisa a cambio. Nunca se entendia si realmente se apreciaban las palabras o era pura indiferencia. Lo mas importante de todo esto es que esa noche nacieron dos grandes: Wascarrechus y Pincherectus, siguiendo una estrella fugaz que partia desde la pelvis del mundo y terminaba donde uno la queria colocar, osea en ningun lugar. Estos comicos personajes partieron desde las zonas mas altas del pais. Si, eran sonaureps (en lenguaje "oticlaf"), se sentian muy orgullosos de ello y usaban peluca como era tradicional en bambilandia.

Fueron convocados por un marciano para participar en una movida; alf era muy entusiasta y estaba muy interesado en lograr el proyecto. Se juntaron todos los canes en un cuarto totalmente aislado, lo cual hizo que los olores se mezclaran inevitablemente. Fue alli donde se podia percibir la maxima expresion del reino animal, sin embargo la ambientada era necesaria para mantenerse despierto despues de un dia tan agitado. Fue interesante ver como el humor se tornaba de verde a gris y se podian vislumbrar las notas en el humo. Era la mejor manera de ensayar, todo estaba claro: los compases perfectos y las notas sin errores. El yoga era parte de la rutina, como preparacion mental para el momento. Con todo el preambulo, todas las ideas brotaban en conjunto, era como comer chocolates y llenarse de chupos.

En un mundo paralelo, pincherectus habia conocido a un ser indecifrable justamente en estos circulos y habia sacrificado el dia de cosecha para dar una vuelta por las ruinas. La caminata fue interminable y aun mas pesada con el burro lesionado; se habia puesto terco y no queria andar. La noche los cogio en pleno reino fungi, rodeado del verde mas vivo que se pudiera ver. Las provisiones no eran suficientes y el burro era un estorbo, por lo cual una pierna no era la diferencia. Fue a la brasa, con bastante ketchup y salsa inglesa; quedo un poco desabrido pero al final se soluciono con un poco de sillao. La guitarra sonaba maravilloso en medio de tanta madera, el yugo era pesado, el dia habia sido duro y a una hora para nada prudente decidieron dormir.

Mientras sucedia esto, wascarrechus andaba con una furcia, de las mas solicitadas a nivel del winchiwanato, por lo que esa noche no prendio su fogata para comunicarse con pincherectus. Se habia mandado un viaje intergalactico para cumplir con un encargo del zambo tombero, que era una autoridad importantisima en el mundo de las ciencias. Lo primero que puso en su mochila fue su tabla voladora, pero se olvido de los pergaminos que contenian el mensaje. Fue una gran hazaña porque tuvo que hacer telepatia comiendo apio y luego de varias pujadas logro escuchar los mensajes de una voz medio afeminada pero muy sabia. Finalmente, pudo superar el impase, aunque se perdio de the wall en sargentpepa, jaja.

BUENA MARTHIANO!!

(me comi las tildes)